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BLACK CLOVER

Black Clover… ¿una buena adaptación del manga al anime?

¿Qué prefieren? ¿Un trébol negro de 4 o de 5 hojas? Si han leído el manga de Yūki Tabata, seguro saben de qué hablamos… y si no, de todos modos lo sabrán en unos días más, cuando Black Clover arribe en exclusiva a Crunchyroll.

Como adeptos a la animación japonesa, sabemos que es natural que muchos mangas –sobre todo si se hacen populares y elevan su demanda– se adapten al competido mundo del anime. Si la combinación de un buen estudio, productora, guionistas y directores es la correcta, y se goza de una buena química con el creador, una buena franquicia puede cosechar una cantidad todavía mayor de fans alrededor del mundo.

Percibo que tal será el caso de Black Clover. Tras leer los primeros 25 capítulos del manga fue posible determinar los elementos necesarios para deducir que su adaptación como anime a cargo de los estudios Pierrot (Boruto, Mr. Osomatsu) llegue a buen puerto. El primero es el uso de face faults muy populares en sagas como Naruto, pero correctamente empleados por Tabata-san para compaginar con la narrativa y hacerla amena, sin saturar ni sentir que salta del shonen a otra demografía, “sólo por convivir”. Es decir, hay momentos oscuros propios de un manga de aventura, magia y fantasía, sin caer en lo infantil.

¿Simplemente otra historia llena de magia?

El segundo elemento es justamente el intento de Clover por trasdencer al cliché del género sobrenatural. Sí: habrá novatos que perciban una trama extrañamente parecida (al menos en su inicio) con Harry Potter o incluso como un My Hero Academia con magos en lugar de superhéroes (incluso está el detalle del protagonista totalmente fuera de lo que todos pueden hacer). Pero la característica del protagonista Asta como un estudiante carente de magia y capaz de bloquear los sortilegios más poderosos brinda un giro interesante y potencial para muchas aventuras (125 capítulos publicados en impreso a la fecha, de por sí ya son buen material adaptable).

La amistad/rivalidad entre Asta y su “hermano en la orfandad” Yuno rumbo a convertirse en el Rey Mago, la hermandad entre el gremio de inadaptados Black Bull y la naturaleza de “perdedor” persistente de Asta son magnetos instantáneos para robar nuestra atención al inicio. Pero lo que verdaderamente los mantendrá atentos (junto con las batallas mágicas) es la profundidad de personajes que puede palparse en los primeros capítulos del impreso. ¡Ojalá se mantenga fiel esto en la adaptación animada, balanceándolo con buenas secuencias de combate!

Las viñetas del manga se inclinan más por las brevísimas y abundantes descripciones de los pensamientos de Asta y situaciones de los personajes que por escenarios o entornos (sin caer en un mal trabajo visual, por supuesto), detalle que me tiene en alta expectativa para ver cómo se “traducirá” eso en celdas animadas, aunque el diseño de personajes por Itsuko Takeda (Afro Samurai) me tiene tranquilo y emocionado.

Finalmente, llama la atención la decisión de Shueisha y Pierrot por iniciar con una temporada de 13 episodios, en lugar de una serie ongoing (dada la estructura parecida a franquicias como Naruto, Dragon Ball y One Piece). Quiero pensar que se trata de probar si el público responde bien, algo de lo cual estoy seguro hasta este punto, donde miles de fans además de un servidor, estamos ansiosos por ver el poder de esos poderosos magos con sus Grimoire, y la espada anti-magia de Asta.

Venga, pues con el estreno… ¡y larga vida al Trébol Negro, en nuestras pantallas!

Autor: @JulioVelez